/
¿Te has parado a observar cómo te hablas? Sabemos que las palabras son importantes, pero a menudo las que decimos «de puertas para adentro» pasan más desapercibidas, más en piloto automático, pero duelen o regeneran igual.
Tus niveles de coherencia cardíaca, luego tu capacidad para que tu corazón y tu cerebro funcionen de forma óptima, se ven afectadas si o sí por la calidad de tu discurso interno. Y te drenan o regeneran tu energía. Facilitan o dificultan tus acciones y tu comunicación.
¿Le has prestado atención al tono de tus diálogos internos? Esta es la invitación de este episodio, a observarse con afecto, paciencia y compasión.
