Soy Anna Esclusa Feliu. Trabajo desde el corazón.
Soy pedagoga y formadora en coherencia cardíaca y comunicación desde el corazón. Desde hace más de 25 años acompaño a personas y equipos en procesos de aprendizaje y desarrollo.
Mi trabajo nace también de mi propia experiencia: aprender a escucharme, gestionar mi energía y modular mi estado cambió mi manera de estar conmigo y con los demás.
Durante mucho tiempo pensé que lo que me pasaba formaba parte de mi manera de ser.
Pensaba que ser muy nerviosa era parte de mi carácter. Que algunas emociones eran demasiado intensas y que con los años acabarían pasando. Muchas veces no sabía por qué me sentía mal, ni en qué momento había empezado a cambiar mi estado.
Estaba mucho más acostumbrada a pensar, analizar y buscar respuestas fuera de mí que a escuchar mi cuerpo. Incluso la expresión «escucha tu corazón» me resultaba extraña, casi ajena. Yo no sabía muy bien qué significaba eso en la práctica.
Con el tiempo descubrí que podía empezar por algo diferente: escuchar lo que ocurría en mí antes de reaccionar. Empecé a prestar más atención a mis sensaciones, mis emociones y mis necesidades, y a estar más presente en mi propio cuerpo.
Ese cambio también hizo que empezara a tratarme con más comprensión y paciencia, y a dejar de pensar que determinadas reacciones eran simplemente «mi forma de ser».
Descubrí que no bastaba con entender lo que me pasaba.
Hace más de 8 años conocí la coherencia cardíaca y empecé a formarme y practicar sus técnicas.
Lo que me interesó desde el principio fue descubrir que no se trataba solamente de entender lo que me estaba pasando. Había una manera concreta de intervenir sobre mi estado interno y entrenar mi capacidad para estar de otra manera ante lo que estaba viviendo.
Empecé a experimentar que podía calmarme en situaciones tensas, estar más presente y reconocer antes lo que me ocurría. También aprendí a modular mi estado y gestionar mejor mi propia energía, en lugar de quedarme atrapada en cómo me sentía en ese momento.
Poco a poco fui recuperando confianza en mi propia percepción. Empecé a escuchar más mi intuición y a distinguir mejor lo que percibía de mis miedos, pensamientos o interpretaciones. Y descubrí que podía escuchar a otras personas con más empatía sin dejar de estar conectada conmigo.
No se trata de estar siempre en calma. Se trata de poder modular tu estado según lo que cada situación necesita.
La práctica es una parte esencial de mi manera de enseñar.
Mi formación como pedagoga me enseñó muy pronto que aprender no consiste solo en incorporar conocimientos. Necesitamos experimentar, observar qué nos ocurre y encontrar maneras de llevar lo aprendido a nuestra vida real.
Más de 25 años de experiencia en formación y acompañamiento de personas y equipos.
Más de 8 años trabajando con coherencia cardíaca e integrándola en procesos de aprendizaje y desarrollo.
Más de 5.000 horas de formación acompañando procesos de aprendizaje con personas y equipos.
Una manera de trabajar que une ciencia, sencillez, práctica y profundidad.
Llevarlo a la vida real es parte del aprendizaje.
Trabajo con personas que quieren relacionarse consigo mismas y con los demás desde un lugar más consciente, y también con equipos que quieren mejorar su manera de comunicarse y afrontar situaciones exigentes.
Porque aprender a modular nuestro estado no tiene sentido si se queda en una práctica aislada. Lo importante es poder llevarlo a una conversación difícil, a una decisión, a un límite, a una relación o a cualquier situación cotidiana.
Una base sólida para un trabajo muy práctico.
Mi formación como pedagoga y mi recorrido profesional se han ido ampliando con la especialización en coherencia cardíaca y el desarrollo de una manera propia de acompañar procesos de aprendizaje.
Para mí, la formación tiene sentido cuando se convierte en experiencia y la experiencia puede convertirse en recursos concretos. Por eso combino conocimiento, práctica y observación de lo que sucede en cada persona.
No he dejado de tener retos. He aprendido a estar de otra manera ante ellos.
Sigo teniendo conversaciones difíciles, dudas, miedo, frustración o momentos en los que no sé inmediatamente qué hacer.
La diferencia está en que hoy tengo más recursos para escucharme, cuidar mi propia energía, escuchar al otro sin perderme y elegir cómo quiero responder.
Y sigo aprendiendo. Porque para mí la coherencia no significa hacerlo todo bien ni estar siempre en calma. Significa poder volver a mí, escuchar lo que está pasando y encontrar de nuevo una manera de estar que tenga sentido para mí.